Un deseo para 2013

armas bajo control

Las cosas cambian cuando una mayoría social lo quiere, y actúa para que cambien. Y cuando un responsable político es capaz de recoger las demandas ciudadanas y traducirlas en cambios legales.

Mi deseo para el año próximo es que se logre, por fin, un Tratado sobre el Comercio de Armas Convencionales.

Aprobar el Tratado supondría contar con un instrumento jurídicamente vinculante para que los Estados adopten controles universales para las exportaciones e importaciones de armas. Un avance enorme para fortalecer los derechos humanos, el derecho internacional humanitario, y por tanto la paz y la seguridad.

El pasado mes de julio, Estados Unidos y Rusia, entre otros países, solicitaron más tiempo para aprobar el Tratado, lo que lo ha retrasado de nuevo. Pero, como señala Intermón Oxfam, se ha logrado ya un apoyo amplio para lograrlo, que ha ido creciendo en muchos países del mundo gracias a la movilización y a la acción ciudadanas.

Las negociaciones se reanudarán en marzo de 2013.

En estos días, la sociedad estadounidense, conmocionada por la reciente tragedia sucedida en Newtown -donde murieron asesinados veinte niños y niñas, y seis adultos- ha empezado a expresar la necesidad de “hacer algo para cambiar”, para que esta situación no vuelva a repetirse, para afrontar la violencia que, cada año, ejercen personas que, en virtud de la segunda enmienda constitucional, están en posesión de armas de fuego en el país.

En su discurso  tras la tragedia, el Presidente Barack Obama se comprometió a “utilizar todo el poder” presidencial para cambiar las cosas. “Estas tragedias deben terminar. Se nos dirá que las causas de esa violencia son complejas, y eso es cierto. Pero eso no puede ser una excusa para la inacción. Tenemos la obligación de intentarlo. ¿Estamos dispuestos a decir que la violencia que ataca a nuestros niños año tras año es el precio que pagamos por nuestra libertad?”.

Este cambio es, sin duda, un profundo cambio cultural. Y como cualquier cambio de raíces culturales, tomará tiempo y determinación, y requerirá una sociedad movilizada que reclame a los liderazgos políticos cambios legislativos efectivos, programas de prevención y educación en las escuelas, en definitiva, una verdadera política integral contra la violencia.

El poderoso lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle, se opondrá. Cualquier tramitación legislativa efectiva para imponer mayores controles requerirá un enorme esfuerzo. Como señala el New York Times en su editorial de hace un par de días, durante años se han presentado proyectos de ley de control de armas que han sido rechazados.

Pero ahora parece existir una nueva movilización ciudadana que puede cambiar las cosas. La firma, en apenas tres días, por parte de casi 160.000 personas, de una petición en la web de la Casa Blanca para que el presidente Barack Obama trabaje por un mayor control de la armas en el país es alentadora.

Junto a ese cambio esperanzador, sería deseable que Estados Unidos, en coherencia, cambiara también su posición en las negociaciones internacionales en marcha, contribuyendo a hacer posible la aprobación de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas. 

Ese Tratado es mi deseo para el 2013.

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